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Emocionarse ¿sólo para los vulnerables?

Publicado el 2014-04-03 en Coaching Personal

Lejos de ser “para los tiernos, susceptibles o vulnerables”, el permitirnos experimentar y legitimar lo que sentimos, a cada paso, nos dignifica como seres humanos, abriéndonos múltiples posibilidades de acción y bienestar ¿Qué otra cosa podríamos hacer en lugar de validar y expresar nuestras emociones? -Si se trata de emociones negativas como el enojo, el descontento o la desconfianza, por nombrar algunas posibles, el taparlas o velarlas, trae en general consigo, más emociones negativas, que resultan más difíciles de superar. Ejemplo de esto son la bronca, el resentimiento, y hasta a veces la resignación. Estas emociones, muchas veces, devienen en estados de ánimo permanentes, de los cuáles sólo podremos salir, cambiando los juicios personales que nos “atan” a ellos, tema del que nos ocuparemos en adelante. -Las emociones positivas que no se externalizan, siempre nos alejan de los otros. Imagínese que, por ej., no expresar el afecto que sentimos por el otro, o la alegría de estar cerca y compartir con él/ella, equivale, desde la perspectiva del Coaching Ontológico, a comenzar a “desarmar” ese vínculo. Recordemos que HACEMOS EN EL LENGUAJE. ¿Se permitiría ud. terminar perdiendo su relación con sus mejores amigos, pareja, socios, etc, por semejante omisión? Algunas otras consecuencias de la falta de expresión de nuestras emociones: - inhibimos nuestro desarrollo personal, ya que perdemos reiteradamente oportunidades de dar a conocer a los otros cómo somos, qué necesitamos y cómo nos gustaría ser tratados, excluyéndonos por este motivo, del circuito fundamental de PEDIR y OFRECER; -nos autoexcluímos de conversaciones generativas con los otros, es decir, de aquellas que nos darán la oportunidad de cambiar los juicios que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre las circunstancias, y que precisamente son los que sostienen, quizás, nuestra emoción negativa. ¿Cuántas veces modificaríamos nuestra tristeza, depresión o enojo, cambiando nuestro punto de vista, después de conversar con otra persona y confrontarlo con los de ella? -en definitiva, nos cerramos a la posibilidad de crear relaciones de CONFIANZA, SINCERIDAD y COMPROMISO, tan necesarios para edificar cualquier relación humana: de amistad, de pareja, de trabajo, de familia, con nuestros clientes, etc. Entonces: Ponga en práctica el arte de hablar sobre lo que Ud. siente: reconozca sus emociones y AUTORRECONÓZCASE. Deles valor, tanto como a las de los otros. No se trata sólo de hacerlo en su núcleo más íntimo. El poder de la emoción es mucho más grande de lo que ud. cree, genera respeto y contacto con quienes lo rodean, le exige escuchar y le permite comprender y ponerse en el lugar del otro. Y esto trae incontables beneficios en cuanto a armonía, cordialidad y creatividad en el intercambio con las otras personas. Podrá entonces hacerlo con su vecino, su compañero de trabajo, sus empleados, sus clientes, sus amigos. Busque la forma y el momento, elija cuánto y cómo decir, pero hágalo. Nadie podrá rehusarse a su gesto de sinceridad, ni mucho menos ridiculizar la seriedad con la que ud. tome la cuestión: sea alegría o tristeza, enojo o complacencia, afecto o indiferencia, miedo o sencillamente despreocupación, o lo que sea que ud. siente en ese momento. Hágalo, le reportará múltiples beneficios y una MEJOR CALIDAD DE VIDA, tanto a nivel psicológico, como de los efectos físicos que observará liberando tensiones, preocupaciones y presiones que devienen de la falta de descarga emocional adecuada. Ni hablar de las consecuencias duraderas de esta falta, que surgen como efectos psicosomáticos. En definitiva, CUERPO, MENTE y ESPIRITU se lo agradecerán. Lo invito, en próximos newsletters, a seguir leyendo sobre los efectos beneficiosos y no beneficiosos de las emociones en los seres humanos.