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Paradigmas y modelos mentales, ó ... Dime cómo ves el mundo y te diré quién eres.

Publicado el 2014-04-03 en Coaching Personal

Otra vez, "atrapada" por la web, hice un alto días atrás, en un mail que me llegó sobre el gran tema "inversiones". Incrédula y con poco tiempo, me asomé a mirar qué sería ésto de invertir, para gente absolutamente profana en la materia. Y así di con uno de sus primeros artículos: "El día que les di un millón de dólares a mis hijos"

No se imaginan cuán perpleja quedé cuando descubrí dos cosas sobre el autor de este texto (un hombre común, de unos 40 ó 45 años, con dos hijos adolescentes, y del cuál, desde ya, me declaro su admiradora intelectual) ...

La primera cosa es que obviamente, este señor no les dio semejante suma a sus incrédulos hijos ... Pero la segunda, LA MÁS FASCINANTE, es que había encontrado la forma (o fórmula???), prácticamente INEVITABLE, de lograr hacerse de ese millón sólo a partir de unos pocos pesos, ... vale decir, forma alcanzable para cualquiera, sin necesidad de genialidades. Los componentes de esa forma o fórmula: una tabla de interés compuesto, pero sobre todo, la DECISIÓN PERSONAL, LA PASIÓN POR LO QUE SE HACE, EL COMPROMISO CON UNO MISMO Y CON LOS PROPIOS OBJETIVOS, y agreguémosle una frase realista y no menos contundente: "LA IDEA ES QUE VALGA LA PENA LEVANTARSE CADA MAÑANA".

Ni hace falta agregar que en el camino al millón, se requiere disposición para APRENDER. Y aquí me quedo yo ... Si le digo que salga ahora a la calle y le pregunte a las personas que pasan si comprarían una fórmula para llegar al millón con todos estos ingredientes: ¿qué cree Ud. que le contestarían?

Pues los más desconfiados dirían que eso es una quimera, otros, -los que se permitieran dudar-, dirían que es complicado, le harían a Ud. miles de preguntas, y sólo algunos dirían que SÍ.

Esto depende simplemente del punto de vista de cada uno y sobre todo, de APRENDER cómo ampliarlo, enriquecerlo con otras miradas, y modificarlo, cuantas veces sea necesario. Y en ésto no se engañe: nadie nace sabiendo CÓMO GANAR UN MILLÓN, ni aún los más optimistas, pero TODOS, absolutamente TODOS podemos APRENDERLO, si es necesario!!!!

El punto de vista no es simplemente el ángulo de percepción que tenemos por el lugar en el que nos situamos para ver algo, es mucho más: es la forma en que interpretamos la realidad. Ello depende de nuestros propios JUICIOS, que se conectan a su vez con nuestro mundo emocional. Vemos de acuerdo a cómo pensamos, a cómo ENJUICIAMOS, y pensamos influídos por la forma en que sentimos, por nuestras EMOCIONES.

Juicios: son actos lingüïsticos del tipo de las declaraciones. Son aseveraciones. Con ellos no proporcionamos evidencias, pero sí generamos mundos nuevos, ya que la realidad que describimos es justamente la interpretación que proveemos al darlos (por ej. “ésta no es una persona calificada para el puesto", o "éste es un buen negocio", "en este país no podemos crecer", etc, etc).

Los juicios crean la realidad que aseveran, en sí mismos. Siempre podemos tener juicios/interpretaciones/opiniones diferentes a las de cualquier otra persona. Ahora bien, todo suceso o evento que nos ocurra, nos produce emociones. Si generamos o damos lugar a acciones positivas, tendremos emociones positivas, y con éstas, mayor energía y disponibilidad para la vida en general ... mayor CALIDAD DE VIDA.

Recuerde siempre: sus ACCIONES determinarán la calidad de sus EMOCIONES. Además, si las emociones se transforman en un transfondo común y cotidiano, se convierten en estados de ánimo: disposiciones a través de cuáles podemos actuar de una forma u otra.

Por ej., en el estado de ánimo de la desconfianza, se estrecharán inevitablemente las posibilidades de coordinar nuestras acciones con las de cualquier otra persona. En cambio, en el estado de ánimo del entusiasmo, se ampliará nuestro horizonte de acciones posibles. En otra área, un deportista sabe muy bien, que un estado de ánimo positivo, en él o ella, le generará un muy buen rendimiento, en cambio otro negativo, influirá negativamente en su performance.

El estado de ánimo define un espacio de acciones posibles, y determina la forma en la que percibimos el futuro. ¿Comprende ahora por qué para los pesimistas, desconfiados o deprimidos, "llegar al millón" (trátese de dinero o de cualquier otro fin deseado), es sólo una quimera, mientras que para otros, -los entusiastas, optimistas, y proactivos-, puede convertirse en un objetivo apasionante, capaz de involucrar todas sus energías y de abrirle aún un abanico infinito de "buenos negocios" para hacer, no sólo económicamente hablando, sino también en materia de relaciones interpersonales, afectos y proyectos de vida? TODO DEPENDE DE CÓMO VEAN EL MUNDO: los optimistas siempre verán el horizonte, aún cuando no haya amanecido, se afanarán por llegar a él, y cuando lo hagan, éste tendrá mil colores y matices para ellos, mientras que su estado de ánimo no los habrá abandonado en el camino. Corroborarán al final lo que ya han juzgado desde el principio: que el horizonte existe y que su colorido es maravilloso.

Los pesimistas, en cambio, sólo verán oscuridad donde los optimistas avisoran el sol. Encontrarán no pocos obstáculos en el camino que, -pese a todo-, consideren que deben seguir. Al llegar, aún estarán dubitativos con el resultado, y ni hablar del mal humor o el descontento por no haber logrado ¿lo que querían? Los colores del cielo nunca los conformarán. Aunque esté por aclarar, el estado de ánimo general no les dejará pensar más que en el próximo ocaso. Ahh!!!!!! sorpresa!!! Saben que al igual que los optimistas, corroborarán con lo que ven a cada paso, en el cielo, aquello que ya habían juzgado al principio?

CONCLUSIÓN: disponerse a poder ampliar y observar el propio campo de PERCEPCIÓN, haciéndose preguntas tales como: ¿Cómo me paro frente a los demás? ¿Qué les muestro de mí mismo? ¿Qué actitud tomo ante las dificultades que encuentro en mi vida cotidiana? ¿Quién soy yo para los otros significativos de mi vida? ¿Cómo me ven los demás? ¿Qué juicios manifiestan sobre mí? ¿Qué estoy ofreciéndoles? ¿Qué les pido? ¿Qué tipo de acuerdos hago con ellos? ¿Cómo establezco mis vínculos interpersonales? ¿Cómo expreso lo que siento, frente a los demás? ¿Qué tipo de afectos y de estados de ánimo manifiesto habitualmente? ¿Coinciden ellos con lo que siento realmente?

Estas y cientos de preguntas más podrán actuar en Ud. como verdaderos "abridores mentales", si se compromete con sus respuestas, y las utiliza para lograr el fin que Ud. busca en su vida. Y recuerde siempre: "todo depende del cristal con el que se lo mire", vale decir: Usted depende de sus MODELOS MENTALES.