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"Del golf al polo"

Publicado el 2014-04-03 en Coaching Organizacional

¿Le gusta a Ud. la previsibilidad y la posibilidad de rehacer aquello que hizo mal?

O, si tiene que elegir, prefiere el continuo movimiento, y el no saber de antemano lo que vendrá?

Déjeme adivinar: si ha contestado afirmativamente en la primera pregunta, seguramente juega Ud. al golf, mientras que si optó por la segunda, preferirá sin dudas el polo. Lo que sucede es que hasta en los juegos y deportes, se ponen en acción algunas de nuestras características personales.

Y sin hacer generalizaciones poco creíbles, y sólo a título de sostener la metáfora, digamos: LOS LÍDERES PREVISIBLES JUEGAN GOLF, en cambio, LOS LÍDERES QUE DISFRUTAN DANZANDO CON EL CAMBIO, JUEGAN POLO. Quizá pueda esto servir como figura para mostrar cómo se mueven las diferentes personalidades ante exigencias comunes, en sus funciones de líderes, dentro de sus organizaciones. Por otro lado, aquí no hablaremos de “recetas” para que cualquier ejecutivo se desempeñe mejor, sino simplemente diremos que los fundamentos de LIDERAR, tienen algunos pilares fundamentales.

Entonces, siguiendo con las preguntas: ¿Juega Ud. su deporte favorito con pasión? Desde ya, le digo que NADA TIENE MÁS PODER QUE UN LÍDER APASIONADO. Así como Ud. no podría jugar su deporte de mala gana, tampoco podrá ser un líder exitoso sin AMOR POR LO QUE HACE. Este es el primer pilar del LIDERAZGO: nadie puede ser conductor de personas, sin una verdadera vocación de servicio por los otros, y por su organización.

Otra pregunta: Si Ud. es jugador de golf: ¿Puede decirnos su “forma maestra” de golpear la pelota? ¿O acaso tiene tantas como situaciones de juego se dén? El líder exitoso se mueve con un estilo personal, combinando “giros, posturas, intensidades”,- y cualquier otro término que nos conecte con el deporte -, de un modo particular, en cada situación. No ha aprendido “a jugar el juego”, por catálogo de instrucciones o por un video de su entrenador. No precisamente. Adopta una plasticidad propia en cada golpe, que es el resultado de múltiples prácticas previas. Con el liderazgo sucede lo mismo: lo importante es el resultado en la organización, y no habrá mecánica para lograrlo, sino habilidad para llegar hasta él, con estilo propio, disponibilidad de vastas experiencias previas, que lo guiarán “en el golpe justo”, y el involucramiento de su gente.

.Este es el segundo pilar del LIDERAZGO: no hay mecánicas de trabajo posible, en un mundo de cambio permanente, sólo estilo personal inteligente, a la medida de las situaciones y de la gente que el Líder conduce. Así como en el golf, el momento crítico es el del contacto con la pelota, para asestar el golpe, el liderazgo también depende del CONTACTO y la CONEXIÓN del líder con su gente. Piense por un momento: si Ud. perdiera su título y su posición: ¿Su gente lo seguiría de todos modos? Este es el tercer pilar del LIDERAZGO: una conexión limpia y honrada con la gente, permite alcanzar logros y resultados extraordinarios, aún en contextos de adversidad y/o incertidumbre El aspecto crucial del cambio organizacional es que éste es aún más complejo que el polo: por un lado se juega en el aquí y ahora, en el que las personas “viven” los movimientos, más que preverlos. Ya no hay un terreno firme, sino galope, arriba del caballo, tratando de coordinar acciones con el compañero, y de quitarle la bola al adversario, en medio del estiércol, giros vertiginosos, y los gritos del entrenador, que permanece a distancia. Pero en la organización, además, los límites del campo a veces se tornan poco perceptibles, y la vorágine entre el dar y recibir, el pedir y ofrecer y “hacer con otros”, hacen que el aprendizaje se dé en el mismo campo de juego.

Por ello, para finalizar, me gusta sugerir un término que creo que describe, de un modo bastante ajustado, una función fundamental del Líder: la INTERCURRENCIA, es decir, la capacidad de “hacer, mientras juega, la propia estrategia de juego, cuando ya en el terreno el partido se desarrolla”, desde una posición de agudo observador de sus propias capacidades y las de su gente, registrando los instantes privilegiados para anticipar todo giro o cambio que deba afrontar, para ganar la partida con ellos.