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Historias contadas: El que no quería desear

Publicado el 2014-03-30 en Coaching Personal

Nos cuenta, en un grupo de coaching, uno de los participantes, en medio de una de las sesiones ya más avanzadas del Programa: 

-“En casi todo lo que hago, por fuera de lo cotidiano y rutinario, podría decir que me siento mal. Lo que pasa es que no me siento dispuesto a correr riesgos. Tengo miedo a todo. Todo me puede afectar, o al menos ser para mí un potencial peligro. Será por eso que exagero en el cuidado hacia mis hijos, y hasta pienso que los demás poco o nada cuidan de mí, aún sabiendo que puedo estar en peligro, o al menos desprotegido. 

Creo que algo ya caló hondo en mi ser: o es que no fui cuidado desde el principio de mi vida, o es que la falta de atención y consideración de mis más allegados, durante los últimos 20 ó 25 años, me hicieron frágil y vulnerable hacia todo. 

Cuando me levanto a la mañana, puedo –y suelo- hacerme una pregunta que les puede parecer curiosa: -Hoy quién me querrá? Obviamente sé que sólo serán mis hijos, y como los veo dormir tranquilos, no me cuestiono más, doy por respondida mi pregunta, y me alegro de que ellos sean LO MEJOR que tengo en mi vida … Pero sólo ellos … Claro que un niño de 7 años no puede hacer que su padre, -de 44 recién cumplidos-, se sienta seguro frente al mundo, enfrente sin miedos toda la realidad que le toca vivir, y además le dé a él, la seguridad, tranquilidad y contención que todo niño necesita de sus adultos, para vivir y crecer sano y feliz … SERÁ QUE A MÍ NO ME DIERON ESTAS COSAS CUANDO ERA CHICO??? 

Ah, otra cosa: tengo turno con mi doctor para la semana próxima. Exámenes de rutina y algunas cositas que con el tiempo me van apareciendo … En fin, espero que él pueda curar mis males … ¿Será mucho pedir? Por lo menos los del cuerpo, porque no creo que pueda con los del alma. Y les digo, en esto el hombre se parece a mí. Pese a ser médico, -lo conozco personalmente-, no tiene ni la seguridad ni la confianza, más que la que se fabrica todos los días para defenderse del miedo. Será que en el fondo, él también tiene miedo, a ser infeliz, a padecer, a sufrir. 

Bueno, observándome y observando a la gente como yo, que tiene miedo, les puedo decir por ahora cuál es mi conclusión: espero poder encontrar a alguien que me acompañe en la vida … y que no se perturbe por mi miedo, claro está. Y más aún, que pueda vivir al lado mío, sin miedo … será que entonces estaremos disfrutando de la felicidad presente, sin padecimientos ni sufrimientos … sin ese dolor por el “qué pasará …?” que tan largamente he deseado para mi vida.

¿Será que el miedo siempre es miedo hacia el futuro y sólo sirve para malograrte el presente???