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El caso del Mes


María es una mujer de 40 años, soltera, profesional exitosa, que actualmente, -y desde no hace mucho-, vive sola.Tiene una muy buena posición laboral en una empresa de primer nivel, que ha logrado después de muchos años de esfuerzo y dedicación. Si bien ha convivido en pareja en dos oportunidades, por fuera de esas etapas de su vida, ha regresado a la casa de sus padres, quienes, según sus propias palabras, "son muy absorbentes" con ella. Tiene amistades variadas, relacionadas mayormente con su mundo laboral, que ella define más como "relaciones de conocimiento", y sólo un par de íntimas amigas, en las cuáles a veces puede respaldarse y confiar. La empresa en la que trabaja entró en un momento, en una etapa de fuertes cambios, y ella, como asesora de Presidencia, se sintió responsable y hasta "obligada" a hacer un buen papel, aunque descreía que su jefe, el propio Presidente, se tomara en serio tal transformación y fuera su verdadero líder. María dudaba en acercarse para brindarle su apoyo incondicional, pues sabía que ello la comprometería emocionalmente: debería ser el portavoz de su jefe, convencer y motivar a otros líderes, entusiasmar a quienes serían responsables de las innovaciones tecnológicas que se introducirían, y hasta supervisar la desvinculación de varios empleados. Por otro lado, temía que ésto la expusiera frente a los demás, y dejara al descubierto sus debilidades, en una organización en la que había aprendido que debía demostrar, en todo momento, "que sabía cómo hacer y hacerlo bien". Por momentos la situación la confundía e inmovilizaba, por lo cuál decidió consultarme. Empezamos por un breve proceso de Coaching, que luego requirió revisar algunas cuestiones desde la psicoterapia.

Cómo trabajamos desde el Coaching:

Indagamos, en principio, como en todo proceso de Coaching, a qué quería realmente decirle BASTA esta persona: a esta circunstancia laboral, a su actitud frente a las situaciones nuevas, al exceso de responsabilidad, a comprometer sus emociones, quizás?

Este es el primer paso fundamental para que exista un proceso de Coaching: la DECLARACIÓN DE QUIEBRE: a qué le digo BASTA en mi vida? Sin ella no hay Coaching posible.

Luego indagamos en los juicios e interpretaciones de María, que subyacían a esta/s cuestion/es a la/s que le decía BASTA: por ej.: ¿qué significaba ser responsable para ella?, ¿cuánto trabajo le resultaba excesivo?, ¿qué suponía que su jefe esperaba de ella?, ¿qué implicaba para ella saber hacerlo y hacerlo bien?, entre tantos otros supuestos.

También incursionamos en el mundo emocional de María: qué sentía frente a situaciones nuevas, cuál era su estado de ánimo habitual y cómo sentía que se modificaba cuando llegaba a su trabajo, cómo podía percibir a los otros desde esas emociones, qué sentía cuando debía secundar a su jefe, también entre otras tantas preguntas que formulamos. El campo de percepción de María, desde donde ella veía e interpretaba el mundo, así como su estado emocional, fue indagado, cuestionado y finalmente desafiado, para abrirse a nuevas formas de HACER, más generativas, es decir, más satisfactorias y beneficiosas para ella. En este sentido, diseñamos acciones para este fin. Por ej., ofrecerse en su trabajo, para ocuparse directamente de aquello que ella percibía más facilitado, entablar un tipo de conversación con su jefe para explicarle cómo se sentía y qué cosas NO podría hacer, acercarse a conversar e indagar qué le sucedía a la gente a la que ella debería respaldar.

Cómo trabajamos desde la psicoterapia:

Indagamos, en un sentido más profundo, la historia de María y su relación con el síntoma que traía: su aparente incapacidad de comprometerse y establecer vínculos estables en los cuáles el componente afectivo estuviera presente. Dicho síntoma era lo que observábamos tanto en su trabajo como en su vida de pareja, y hasta en la relación con sus padres y amistades. Por lo tanto, trabajamos estas varias conexiones del síntoma, con otras situaciones ya vividas en su historia personal. Así llevamos a la conciencia sus múltiples sentidos, con respuestas a preguntas como:

¿qué es el compromiso para mí?, ¿qué ideas, imágenes, sensaciones me trae?, ¿con quién/quienes?, ¿cómo se repite esto en mi presente?, ¿con qué otras emociones y afectos se asocia: miedo a exponerme, a compartir, a sentir y demostrar afecto?

Indagamos además qué beneficios secundarios le proporcionaba quedarse con este síntoma: no involucrarse, "desengancharse" del deber hacer y de ciertas figuras de autoridad. Y rodeamos finalmente el deseo que subyace, y permite que el síntoma se sostenga: el POR QUÉ Y PARA QUÉ LO SOSTENDRÁ O LO ABANDONARÁ. Aquí apareció realmente María frente a su decisión de tomarlo o dejarlo, mantenerlo o cambiarlo por algo mejor para su vida.

Gradualmente el diseño de acciones para "un mejor vivir mi vida y mi trabajo" fueron llevados a cabo por ella, al tiempo que confluían emociones más positivas y otras áreas de su vida empezaban a movilizarse.